viernes 26 de marzo de 2010

poesía alemana y bertolt brecht

El otro día fui a la feria de la Caro (la pobla) y por 2 lucas me compré cuatro libros. Y qué agradable sorpresa me he llevado con uno de poesía alemana "contemporánea" (el compilado es de fines de los 70). Están los originales en alemán, y al lado las traducciones al español (como debiese ser siempre, en mi opinión). He leído varias veces los mismos poemas, y cada vez que los leo me gustan más. Debe haber sido duro vivir en la Alemania de la posguerra. Y obvio que en las dos grandes guerras también.

De tanto leer a los poetas alemanes busqué poemas de Bertolt Brecht, quien no aparece en el libro porque no era contemporáneo a la época del compilado, pero quien si es muy mencionado en la introducción. Yo nunca había leído nada de él, apenas sabía que fue dramaturgo, ni cachaba que también poeta. Y ha sido todo un descubrimiento: poco romántico, crítico y tremendamente humano, características que para mi significan todo un agrado. El romanticismo exacerbado, ese bien empalagoso y lleno de adjetivos me resulta muy poco tolerable, me desespera un poco. Y por lo mismo, la poesía que me gusta leer, es naturalista (si es que esa casilla sirve para explicar mejor).

Y me han gustado mucho Günter Eich, Ernst Meister, Ingeborg Bachmann y Paul Celan. Tienen esa simpleza notable que me atrapa, no por ser simple y nada más, sino por entender que encontrar pocas palabras -precisas y llenas de significado- para definir un mundo, es una cualidad maravillosa, que a mi en lo personal me emociona.

Volviendo a Brecht, en una página de internet encontré este poema que me ha gustado mucho, porque cuenta la historia de una mujer y nos invita permanentemente a no juzgarla. Ahora lo recordé porque estaba sapeando el blog de Claudia, quien se encuentra agobiada por sus labores de madre y reclama algo de tiempo para ella. ¿Cómo alguien podría juzgar una cosa así? La mujer, antes que nadie, debe desprenderse de tantos juicios (y prejuicios infundados) que condenan a la mujer sólo por el hecho de ser mujer. El canon católico de-formativo de la figura de la mujer nos condena y agobia en muchas situaciones de la vida cotidiana, pues aunque ya han pasado siglos desde la Edad Media, la iglesia se las arregla para preservar la moral cristiana en la sociedad chilena. Creo que las mujeres debemos apoyarnos en ese sentido, no necesariamente respaldando actos malvados con nefastas consecuencias, me refiero a apoyar a la persona, al ser humano detrás de la cortina del horror. Limpiar nuestras cabecitas de las etiquetas externas, pensar con la cabeza fría y hacer la siguiente pregunta: ¿qué haría yo si fuera ella?.

Este es el poema

La infanticida Marie Farrar

1 Marie Farrar, nacida en abril,
menor, sin señas particulares, raquítica, huérfana,
hasta el presente no fichada, dice haber
asesinado a un niño de la siguiente manera:
Que ya en el segundo mes intentó
en lo de una mujer que vivía en un sótano
abortarlo con dos inyecciones, que declara
fueron dolorosas. Pero no quiso salir.
Y a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar
Pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás.

2 A pesar de ello dice haber pagado en el acto
lo convenido y desde entonces haber usado faja,
también bebió kerosen con pimienta molida;
pero que todo eso no hizo sino provocarle diarrea.
Que su cuerpo se hinchó a ojos vistas y que tuvo
dolores agudos, mientras lavaba los platos, muchas veces.
Ella misma, dice, aún no había dejado de crecer.
Que le rezó a la virgen, con mucha esperanza.
En cuanto a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar,
Pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás.

3 Al parecer, las oraciones no dieron resultado.
También, era mucho pedir. Cuando se puso más gruesa
le daban mareos durante la misa. Sentía el cuerpo húmedo
de miedo, cuando se arrodillaba al pie del altar.
Sin embargo, mantuvo en secreto su estado,
hasta que finalmente la sorprendió el parto.
Pudo ocultarlo todo, seguramente porque nadie creía que ella
tan sin gracia, hubiera caído en la tentación.
Y a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar
Puesto toda criatura necesita ayuda de todas las demás.

4 Que ese día, según ella, muy de madrugada
al lavar la escalera sintió que le clavaban
uñas en el vientre. El dolor la estremecía.
Y, sin embargo, logró disimularlo.
Todo el día. Mientras cuelga la ropa
la cabeza le estalla: de repente se da cuenta
que va a parir y siente un gran peso
sobre el corazón. Solo muy tarde sube al cuarto.
Pero a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar
Pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás.

5 La llamaron de nuevo cuando ya se había acostado,
había nevado y tuvo que barrer.
Así hasta las once. Aquel fue un largo día.
Solo entrada la noche pudo parir en paz.
Y dio a luz, así declara, a un niño varón,
a un hijo que era igual a otros hijos,
pero ella no era igual que otras madres, eso
quiero aclararlo sin ironía y sin mayor motivo.
En cuanto a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar
Pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás.

6 Dejémosla que siga relatandolo que con ese hijo pasó
(dijo que no pensaba guardarse una palabra)
para que todos lo sepan y se ubiquen.
Dice que a poco de acostarse sintió intenso malestar,
sin saber qué podría ocurrir,
pues estaba sola, y que se forzó a no gritar.
Y yo a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar
Pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás.

7 Con sus últimas fuerzas, dice que luego,
como su cuarto estaba helado, se arrastró
hasta el retrete y allí (no recuerda exactamente
en qué momento), sin más vueltas, parió
hacia el amanecer. Dice que entonces se sintió
muy confusa, y luego, ya medio congelada,
porque en el baño de servicio entra la nieve,
apenas tuvo fuerzas para alzar al niño.
En cuanto a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar
Pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás.

8 Luego, entre el baño y la pieza -dice que hasta entonces
no había pasado nada-, la criatura
comenzó a gritar, eso la alteró de tal manera,
que la golpeó con ambos puños y con fuerza,
ciegamente, dice, hasta que se calló.
Luego de ello se llevó el cuerpito consigo
a la cama por el resto de la noche
y de mañana lo escondió en el lavadero.
Pero a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar
Pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás.

9 Marie Farrar, nacida en abril,
muerta en la prisión de Meissen
madre soltera, sentenciada, quiere
mostrarles los sufrimientos de todas las criaturas.
Ustedes que dan a luz en limpias
camas de maternidad y llaman"benditos" a sus vientres preñados quieran
no condenar a los débiles perdidos
pues sus pecados fueron duros y su dolor fue grande.
Por eso, les ruego, se abstengan de juzgar
Pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás.

5 comentarios:

Claudia Canifru dijo...

Que fuerte y atroz el poema. Puta que me descompuso.

En fin, las ferias de las poblas son lo mejor. Yo paso metida y me he comprado gueas reguenas.

Cuenta de Chiloé poh!

waripolo dijo...

me gusta la poesia de bertolt brechtporque esta llena de critica social. y mas en la epoca en que vivio y como la vivio.

eLe-man dijo...

poema absolutamente de mi gusto y muy inspirador... me vinieron a la mente imágenes listas para pasar al tecleo... gracias por motivar mi inspiración con semejante texto. buscare más del susodicho.

Saludos.

Angelica Jensen dijo...

es terrible!!! pero muy bien escrito, muy gráfico, hasta me dolía a mi la cabeza!...terrible, pero cierto...

Selma dijo...

Que fuerte el poema, es una invitación muy potente. Me dejó un poco mal, pero reconozco que igual me gustó.. casi veia a la niña.